GASTOS DE LA PROPIEDAD E IMPENSAS EN LA LIQUIDACION DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES

En la sentencia 564/2024, de 25 de abril, el Tribunal Supremo determina que los gastos que pertenecen o gravan la propiedad de los bienes comunes, así como las impensas necesarias y útiles hechas en ellos, son susceptibles de inclusión en el inventario ganancial.

Son impensas necesarias, las que tienen por finalidad asegurar la conservación del inmueble, como por ejemplo las reparaciones efectuadas; y útiles, las que, sin ser estrictamente necesarias, da mayor valor del inmueble.

Considera el Tribunal Supremo que es pasivo de la extinta sociedad de gananciales las deudas “pendientes” de la extinta sociedad de gananciales, aunque no estén vencidas.

Por ejemplo, la contribución al pago de los gastos generales de la comunidad de propietarios correspondientes a la vivienda familiar han de ser a cargo de la sociedad de gananciales cuando sea titular de la misma, con independencia de a quien se haya atribuido el uso tras la ruptura matrimonial. Las derramas o gastos extraordinarios deben tener el mismo tratamiento que las cuotas comunitarias, y también el seguro de la vivienda, en tanto en cuanto cubre los daños o desperfectos sufridos en su continente o contenido en favor de la propiedad, cuando esta la ostentan ambos litigantes.

En cuanto al pago del IBI, que es un impuesto sobre el derecho de propiedad, es también una deuda de la extinta sociedad de gananciales si es pagada por cualquiera de sus titulares antes de la liquidación, integrando una partida legítima del pasivo del inventario, como crédito a favor del cónyuge o ex cónyuge con cuyos bienes privativos se cumplió con dicha obligación fiscal.

Al igual que son incluibles en el inventario los gastos que pertenecen o gravan la propiedad de los bienes comunes, también lo son las impensas necesarias y útiles hechas en ellos, sin que para ello se debe acudir a un procedimiento declarativo autónomo independiente.

En definitiva, no tiene porque haber una doble liquidación, esto es, la de la sociedad de gananciales hasta la fecha de la disolución, y otra distinta, la de la comunidad postganancial a partir de tal data. De tal manera que las deudas pendientes de la sociedad no vencidas, y los pagos de estas llevados a efecto por cualquiera de los titulares del haber común, tras la sentencia matrimonial, así como los gastos de reparación y conservación de los bienes comunes realizados en tal periodo de tiempo, tendrían cabida en el procedimiento liquidatorio de los gananciales. En congruencia con lo anterior también la inclusión de los rendimientos y frutos que siguieran generando tales bienes, como serían los intereses de los saldos de las cuentas corrientes hasta el momento de la liquidación.

Téngase en cuenta que se aplica con carácter supletorio por lo dispuesto en el artículo 1410 del código civil, lo que determina en sede de partición hereditaria, el artículo 1063 del código civil, norma que establece que los coherederos deben abonarse recíprocamente en la partición las rentas y frutos que cada uno haya percibido de los bienes hereditarios, las impensas útiles y necesarias hechas en los mismos, y los daños ocasionados por malicia o negligencia.

Leave a Reply

Your email address will not be published.Required fields are marked *