LLEVA A CABO TUS VALORES SIN ESPERAR QUE TE CORRESPONDAN

Cuentan que, allá por el siglo XII, los antiguos peregrinos sabían que estaban llegando a Santiago de Compostela cuando, desfallecidos y hambrientos, desde los montes cercanos sentían ya el agradable olor de las empanadas…de pan…y de vieiras…convirtiéndose así la empanada en un apetitoso aliciente para volver a peregrinar.

Y dicen que dos peregrinos con mucha hambre fueron invitados en el Camino de Santiago a empanada, y se encontraron de repente frente a dos trozos de buenísima empanada de vieiras: pero uno era grande y otro pequeño.

Ambos se miraban, esperando que el otro hiciera el primer movimiento.

Finalmente, uno se lanzó sobre la porción grande, la cogió y comenzó a comerla. El otro, sorprendido, le dijo:

—»Hombre, yo, por educación, habría cogido el trozo pequeño»

A lo que el primero respondió, sin pestañear:

—»Pues ahí lo tienes»

Esta anécdota del Camino puede mostrarnos varias cosas:

  1. Ser generoso no tiene precio, pero si se valora positivamente.
  2. Que «habrías escogido el trozo pequeño» no tiene valor en sí mismo si no va acompañado de la acción.
  3. Lleva a cabo tus valores sin esperar a que te correspondan.

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