No es ningún secreto que «ley de eficiencia» nos ha traído dificultades precisamente para la eficiencia en el servicio que prestamos, y para colmo, sin el apoyo adecuado informático. Nos está estresando. Pero, sobre todo, al desgajarnos del juzgado en el que estábamos, nos está dividiendo: funcionarios, por un lado, letrados por otro, magistrados por el suyo… todos contra todos. En esta situación es fácil que dudemos de poder controlar con calidad nuestro trabajo, lo que es causa de intranquilidad y desmotivación.
Normal. Pero recibido el primer golpe, tenemos que reaccionar. Ya lo dicen por ahí: si un reino se divide, se va a pique y se destruye.
Al final del día, la justicia es un servicio súper esencial y la gente de la calle nos necesita; no podemos permitir un apagón. Además, seamos realistas, todos necesitamos currar y llevar el sueldo a casa. No podemos dejar que el mal rollo nos coma la energía. Recordad que «el que se enoja, pierde«. Si dejamos que la frustración y las quejas nos controlen, le estamos regalando el «mando a distancia» de nuestra paz a un problema externo.
Aquí nadie es más que nadie. Un magistrado no es más importante que un funcionario, igual que un ojo no es mejor que una mano; todos hacemos falta y somos indispensables para que este engranaje funcione. Esto es como ir en bici: el equilibrio no se consigue quedándose quieto y quejándose de la reforma, sino pedaleando todos juntos hacia adelante para no caernos.
Os cuento lo que me funciona a mí: cada mañana, antes de empezar a trabajar, me tomo un momento de silencio para rezar, pensar los objetivos del día y centrarme en ellos. Y luego hago lo que puedo y lo mejor que puedo. En mi caso, intento hacerlo por Él, por mí, por mi familia y por todos los ciudadanos que vienen buscando ayuda. Intento no olvidarme que cuando alguien da una mala contestación, suele ser por puro estrés o agotamiento, y aprendo a no tomármelo como algo personal.
Así creo les pasa en general a los agentes jurídicos que piden nuestra intervención, nuestro servicio. Los abogados y procuradores también se sienten descolocados en este cambio brusco inicial.
Venga, vamos a cuidarnos entre nosotros. ¡A ponerse las pilas y a sacar esto adelante juntos!. Como podamos, día a día.
Albert Einstein dijo: «La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibrio, hay que seguir pedaleando» . Y tiene razón. De esta saldremos siguiendo adelante, pero pedaleando juntos, remando en la misma dirección.