Jeff Bezos subraya la importancia de pensar a muy largo plazo, ser frugal y reinvertir continuamente, de modo que el ahorro y la inversión se orienten a crear valor futuro y minimizar los arrepentimientos cuando uno mire atrás. Elon Musk, en cambio, sostiene que, si su visión tecnológica se cumple, ahorrar dinero para la jubilación será “irrelevante” porque la inteligencia artificial y la robótica generarían una economía de abundancia donde los bienes y servicios serían extremadamente baratos.
La frase “tu margen es mi oportunidad” capta el principio empresarial más agresivo y eficaz de Bezos. En pocas palabras, cuando la competencia tiene y persiguen márgenes altos, Bezos detecta ineficiencia. Entra al mercado, baja precios o da más servicio, mejora las operaciones y aprovecha la escala para captar clientes rápidamente.
Musk basa su teoría en la tecnología: la deflación benigna. Según Musk, nos dirigimos a un futuro inminente donde la inteligencia artificial y la robótica (con proyectos como el robot Optimus a la cabeza) reducirán el coste de los bienes y servicios hasta casi cero.
En cuanto a la creencia de que hay que vivir estoicamente, pues es la forma más simple de mantener unos márgenes de libertad y dignidad en tu vida, me quedo con la idea de Bezos.
No tiene sentido querer algo, si no estas dispuesto a pasar por el proceso para obtenerlo, y deberías sopesar, antes de quererlo, si ese proceso en tu vida, que no sabes cuan corta o sana será, te merece la pena.
Yo personalmente, desde la experiencia y en esta fase de mi vida, tengo presente una oración portuguesa antigua y dice así:
«¿Qué quieres que te traiga el Año Nuevo?
Nada, no quiero que me traiga nada,
lo único que quiero es que no se lleve…
Que no se lleve lo que ya tengo,
que no se lleve el techo que nos cobija,
el plato que nos alimenta,
la manta que nos abriga,
la luz que nos ilumina,
la sonrisa de mis hijos,
la salud como tesoro,
el trabajo como sustento,
la amistad, la compañía,
los abrazos,
las caricias,
los «te quiero»,
los «te amo»,
los besos…
que no se lleve los sueños
ni los trocitos del corazón
que lo forman cada persona
que llevo ahí dentro.
No le pido nada al Año Nuevo,
solo que no se lleve nada.»
Estamos muy educados para pedir y luchar por conseguir más. Pedir y ocuparte por conseguir más tiempo, más dinero, una mejor casa, más tranquilidad, más suerte, más respuestas, más conocidos.
Y casi nunca nos paramos a mirar lo bueno que tenemos, nuestro activo de hoy, y que podemos disfrutar ya, saborearlo y compartirlo con quienes hoy sentimos o creemos que son nuestros seres queridos, con nuestros amigos.
A veces no necesitas que pidas nada… sino ser más consciente de tus circunstancias y de lo que realmente necesitas para sentirte bien, y sentirte agradecido por no haber perdido lo esencial, y dar tu presencia en lo que realmente te importa.
Porque mientras estamos deseando lo que no tenemos, y nos fijamos nuestros objetivos en nuestro hipotético pasivo, se nos olvida cuidar y disfrutar de lo que —milagrosamente— sigue ahí.
Y esta una de las grandes claves de la felicidad: aprender a apreciar y cuidar antes de que algo falte.
Así que, si tienes que pedir algo, quizá sea simplemente esto: darte cuenta de lo que ya tienes, cuidarlo un poco más y no darlo por hecho.
🙏🙏🙏
Si la única oración que supieras en tu vida fuera “gracias”, sería una gran oración.