¿QUIEN ES PARA TI JESUCRISTO?

El capítulo 20 del Apocalipsis es un libro sobre el final de los tiempos. Santo Tomás de Aquino, comentando el Apocalipsis nos dice que llegará un momento en que el mal en el mundo en que el mal adquirirá proporciones jamás vistas. Hoy se publicita y se hace apología del pecado, ostentación de él. Como actualmente lo estamos viendo en todas las artes y programas de televisión, o en las actuaciones y manifestaciones de quienes dirigen nuestra sociedad.

Actualmente poca gente que nos rodea sirve a los demás por amor a Cristo. Lo hace por un salario, por un interés personal o familiar, pero pocos por un sentido transcenden te de la vida. si es cierto que es más común una mezcla entre sentido transcendente y egoismo propio, especialmente en determinados trabajos o roles familiares o sociales que generalmente requieren una vocación, un amor especial, o un sentido del servico a los demás para desempeñarlos, como el de madre o padre,  juez, ats, médico o educador o educadora de niños, por poner ejemplos.

Incluso existe la profecía bíblica sobre el Anticristo, que obrará como falso profeta. Es llamado «el hombre de pecado», «hijo de perdición» (2 Tesalonicenses 2:3) y «la Bestia» (Apocalipsis 13). Se manifestará bajo la influencia de Satanás, quien le da poder para realizar milagros falsos y maravillas para engañar al mundo. Intentará instaurar una religiosidad nueva. Un poder religioso corrupto. Que aparentemente ofrecerá a la humanidad la solución de sus problemas. Buscará la existencia de una humanidad sin Dios. Una humanidad que aparentemente progresa hacia cimas de bienestar jamás vistas. Que el Anticristo tratará de seducir a los hombres con un cebo.

Muchos expertos teólogos expertos en el apocalipsis señalan que la indiferencia espiritual y el nihilismo moral, el desconocimiento relativo a los valores religiosos, el enfriamiento del amor verdadero, y el adoctrinamiento de la conciencia, son las formas en las que se está preparando la aparición del Anticristo como figura final del fin de los tiempos.

El Anticristo, incluso intentará reclamar para sí mismo el culto que antes se le debía a Dios. Tratará de inducir a la humanidad a una nueva religiosidad sin Dios. La humanidad se dará culto a sí misma.

Promoverá el sentimiento de que el hombre ya no necesita a Dios. Es autosuficiente. Por tanto, la humanidad se salva a sí misma a través de la educación, el desarrollo y el progreso.

Algunos pensadores argumentan que el «Anticristo» puede entenderse también como un sistema totalitario que utiliza la tecnología y la vigilancia algorítmica para imponer orden a cambio de la libertad. Se interpreta la tecnología avanzada como una herramienta para el monitoreo de la «marca» o el cumplimiento de la población.

Se especula que la inteligencia artificial (IA) y el avance tecnológico podrían actuar como el «sistema» descrito en el Apocalipsis, permitiendo un control globalizado y la supresión de la disidencia.

Estas interpretaciones sugieren que el espíritu del Anticristo opera a través de gobiernos o ideologías que prometen «paz y seguridad» mientras eliminan libertades fundamentales y exigen conformidad.

Actualmente la figura de Cristo como centro de la vida personal y social. Las sociedades y Estados occidentales con tradición cristiana son, en su mayoría, aconfesionales en el ámbito jurídico y constitucional, aunque mantengan aún tradiciones y cultos cristianos o relaciones de cooperación con la Iglesia.

El laicismo o laicidad se ha extendido en las sociedades en las que se gozó de unos valores que conformaron lo que se vino a llamar el “estado del bienestar”. Ahora el valor político nuclear en ellas es la independencia de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa, incluyendo la separación de los valores del cristianismo. Busca la separación total entre la Iglesia y el Estado, garantizando la libertad de conciencia y de culto.

Incluso creo que la mayoría de los que se consideran cristianos hoy en ellas no creen con firmeza en la divinidad de Cristo. Sin embargo, Jesús no fue alguien que «habla de Dios», sino Dios que habló como hombre, queriendo constituirse en la fuente única de legitimidad para su vida, su moral y su esperanza de trascendencia.

«Yo y el Padre somos uno» (Ego et Pater unum sumus). (Juan 1:1). «Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia» (Mateo 3:17, Marcos 9:7). Simón Pedro actúa como perito de la fe al declarar: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Jesús no solo ratifica esta declaración, sino que afirma que dicha conclusión no procede de «carne ni sangre» (evidencia humana), sino de una revelación superior. (Mateo 16:16).

Jesús para un cristiano debería ser el centro gravitatorio de todo su sistema jurídico-moral y ontológico. Si Jesús no es Dios para el cristiano, su muerte es la de un justo, sin eficacia redentora y sin capacidad de justificación o de dar sentido a su vida, y sin capacidad de dar una transcendencia a su vida.

La revelación central de Jesucristo es vivir con AMOR a Dios y al prójimo. El AMOR absoluto como Camino para llegar a Dios. Pero, ¿como amar lo que no se conoce?. Podemos conocer a Jesús por los evangelios, la formación y la oración. La fe en Cristo puede llevar a amarle, y amando a Jesús amas a Dios.

¿Puedes creer en la certeza de que ese es el Camino que da un sentido transcendente a la vida de una persona?. ¿Puedes creer en la existencia de Dios? ¿ Crees que todas las personas que te rodean son tan especiales como para haber sido invitadas  a llegar a Dios? Porque si así lo sintieras,  ¿te estarías comportando con los demás coherentemente a ese conocimiento?

Leave a Reply

Your email address will not be published.Required fields are marked *