¿UN DIOS IMAGINADO?

El no teísmo es una creencia que manifiesta rechazo a la adoración de un dios o dioses personales. Es fácil comprender que visiones como el ateísmo, el agnosticismo y demás posturas escépticas son incluidas dentro del no teísmo, y su ejemplo más obvio; no obstante, también hay creencias, como el deísmo y el panteísmo, e incluso religiones organizadas que encajan dentro de la perspectiva no teísta como el budismo.

En un sentido general, el ateísmo puede definirse como el rechazo a la creencia en la existencia de uno o más dioses. O como también se describe, ausencia de creencia en dicha existencia. Por lo general el ateo basa su postura en argumentos filosóficos y científicos que ponen en duda la existencia de un ser divino, o que muestran que no es necesaria la intervención de uno para explicar el origen del Universo.

El agnosticismo es la opinión de que la existencia de deidades u otros seres sobrenaturales es una cuestión desconocida o incognoscible; esto es, que no puede saberse. Se le considera una postura relacionada, aunque distinta, al ateísmo, en el sentido de que este se basa en la creencia, mientras que el agnosticismo lo hace en el conocimiento. En otras palabras, el ateo rechaza la existencia de Dios, mientras que el agnóstico asegura que no puede conocerse.

En el budismo mahayana (el más extendido y laico) existe la intervención de seres espirituales que ayudan al individuo en la búsqueda de su liberación, los llamados bodhisattvas. No obstante, no deben confundirse con dioses: son humanos a puertas del Nirvana, pero que se mantienen en este mundo para ayudar a otras personas a alcanzar la iluminación.

Dicho con personas en otra vida:

Ateo: “No creo en la existencia de otra vida de ninguna clase”.

Agnóstico: “Creo que no puede saberse con total certeza la existencia o inexistencia de otra vida”.

Religioso no teísta: “Creo que existe otra vida, pero no interactúa con nosotros a ningún nivel, y por ello no es importate”.

Muchos pensamos que la divinidad de Dios resulta inalcanzable solo con la limitada capacidad del entendimiento humano.

Los Cristianos conocen a Dios, a través de Cristo, bien por un encuentro espiritual con Él, y han creído en Él, y tienen fe en lo que les trasmite, otros, con una fe más diferida, pero también en comunicación con Cristo a través de la oración.

Es históricamente indiscutible que Jesús se autoproclamó «faro» espiritual de la humanidad. El verdadero Camino hacia Dios. Y dió su vida por transmitir su mensaje y por nuestra incredulidad. Y fue una muerte de cruz. Y sus apostoles siguieron el Camino po Él indicado, incluso entregando su vida. Esa fe, y ese Amor que derivada de la misma, fue el germen de la transformación de todo un imperio, crea uno o no en la resurrección de Jesucristo.

Los cristianos creemos en un Cristo vivo hoy, en cada uno de los que tienen fe en ÉL y siguen lo que lo que enseñó, que se condensa en los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento en la Biblia ( Mateo, Marcos, Lucas y Juan), que narran la vida,enseñanzas, muerte y resurrección de Jesucristo.

La revelación central de Jesucristo es vivir con AMOR a Dios y al prójimo. El AMOR absoluto como Camino para llegar a Dios. Cristo nos lo intentó transmitir, y dio su vida por ello, y vivir llevando a efecto ese AMOR es la verdadera identidad de sus seguidores.

Pero desde una fe directa y profunda cristiana, cabe hoy deducir que el hombre es tan obtuso que, habiendo sido elegido por Dios, y habiéndole Dios dado un destino, incluso un Camino de vida, desprecia ese Camino, no lo sigue en general, desprecia al Cristo o cuando menos lo minusvalora, y lo mata. Pero lo desprecia en época de Pilatos y lo desprecia hoy.

Cierto es que en general la humanidad no se cree una revelación tan humilde y sencilla. No nos creemos tanta entrega y simpleza. Ni que se nos considere Dios tan especiales. Y menos en general creemos que pueda hacerse hombre y sufrir por nosotros para que creamos en su evangelio. Y si pudiera ser, no lo comprendemos, y por tanto lo rechazamos como dato vital para nuestra vida.

Seguimos dando palos de ciego, buscándo un sentido transcendente de nuestra vida, y definiéndo la divinidad a nuestra manera. Normalmente haciendo cierta la frase de que cuando definir a mi Dios quiero, como cuando el ciego quiere definir los colores, los hombres incurrimos en graves errores Uno de los peores la guerra en nombre de un Dios imaginado.

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