CAMBIO DE NOMBRE PROPIO Y APELLIDOS EN LA ADOPCION

La constitución de la adopción de un menor establece unos vínculos de filiación con los adoptantes que conllevan el cambio de apellidos.

En este aspecto de la adopción  debe tenerse en cuenta que que el artículo 109 del Código Civil establece que la filiación determina los apellidos con arreglo a lo dispuesto en la ley. Si la filiación está determinada por ambas líneas, los progenitores de común acuerdo podrán decidir el orden de transmisión de su respectivo primer apellido, antes de la inscripción registral. Si no se ejercita esta opción, regirá lo dispuesto en la ley. El orden de apellidos inscrito para el mayor de los hijos regirá en las inscripciones de nacimiento posteriores de sus hermanos del mismo vínculo. El hijo, al alcanzar la mayoría de edad, podrá solicitar que se altere el orden de los apellidos.

En nuestro país llevábamos con la misma Ley del Registro Civil desde 1957, sin embargo, el pasado 30 de abril de 2021, después de la mayor vacatio legis de la historia contemporánea, entró en vigor en su totalidad la Ley del Registro Civil 20/2011, de 21 de julio –LRC en adelante-, que fue publicada en el BOE el 22 de julio de 2011.

El Registro Civil de la Ley 20/2011 se concibe como un registro electrónico en el que se practican asientos informáticos, que da fe de los hechos y actos del estado civil y organiza la publicidad instrumental de los mismos. La publicidad registral material consiste en el conjunto de derechos sustantivos que de la inscripción se desprenden en beneficio de quien inscribe, que a su vez se encuentra protegido por las presunciones de legalidad, exactitud e integridad (artículos 13, 16 y 81.3 LRC). La publicidad registral formal deriva del hecho de ser un registro público y se refiere, desde este punto de vista, al derecho que tiene todo ciudadano con plena capacidad de obrar, o bien asistido por su representante legal, a tomar conocimiento de los asientos del Registro Civil que figuren en su registro individual, de forma ilimitada; al acceso a los datos que consten en el Registro Civil por parte de la administración pública en el desempeño de sus funciones y al de terceros que acrediten tener interés legítimo en obtener información registral de los datos que soliciten conocer (artículos 15 y 80 y siguientes de la LRC).

La Ley del Registro Civil 20/2011 suprime el tradicional sistema de división en cuatro Secciones del Registro -nacimientos, matrimonios, defunciones, tutelas y representaciones legales- y crea un registro individual para cada persona a la que desde la primera inscripción que se practique se le asigna un código personal.

El código personal único asignado a cada persona en el Registro Civil de España inscribe de forma cronológica los hechos y los actos referidos a la identidad, al estado civil y a las demás circunstancias de la persona. Esto incluye: El nacimiento, la filiación, el nombre y apellidos, y sus cambios posteriores, la nacionalidad y vecindad civil, la emancipación de menores y beneficio de la mayoría de edad.

En resumen, en una sola página se encontrará toda la información que de esa persona publica el Registro Civil: si se casó, si hizo capitulaciones, si se divorció, si tuvo hijos y cuántos tuvo, cuándo falleció, etc. De esta forma, el registro se dividirá por personas y no por hechos inscribibles.

Sin embargo, la aplicación completa de la ley no se producirá hasta que las oficinas cuenten con los medios y sistemas informáticos adecuados.

La Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública (DGSJFP) debe emitir una resolución para ordenar la puesta en marcha. Mientras tanto, seguirán actuando los mismos encargados, encargados delegados, letrados de la Administración de Justicia y personal tramitador que lo ha venido haciendo hasta ahora, siguiendo las reglas de la Ley del Registro Civil de 1957.

Empezó la implantación progresiva a Oficina General el Registro Civil Exclusivo de Madrid en julio de 2021 y siguió en Barcelona.

El nombre y apellidos se configura como un elemento de identidad del nacido derivado del derecho de la personalidad y como tal se incorpora a la inscripción de nacimiento. Con el fin de avanzar en la igualdad de género se prescinde de la histórica prevalencia del apellido paterno frente al materno permitiendo que ambos progenitores sean los que decidan el orden de los apellidos. Igualmente se sistematiza y agiliza el procedimiento de cambio de nombres y apellidos y se somete, como regla general, a la competencia del Encargado del Registro Civil. En cuanto a la filiación, se elimina toda referencia a la no matrimonial, con plena equiparación a la matrimonial (exposición de motivos de la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil).

Toda persona tiene derecho a un nombre desde su nacimiento. Las personas son identificadas por su nombre y apellidos. El Encargado del RC impondrá un nombre y unos apellidos de uso corriente al nacido cuya filiación sea desconocida. Igualmente impondrá, tras haberles apercibido y transcurrido un plazo de tres días, un nombre de uso corriente cuando los obligados a su fijación no lo señalaren. A petición del interesado o de su representante legal, el encargado del Registro sustituirá el nombre propio de aquél por su equivalente en cualquiera de las lenguas españolas (artículo 50 Ley 20/2021).

El nombre propio será elegido libremente y solo quedará sujeto a las siguientes limitaciones, con la limitación del artículo 51 de la LRC. Pero inscrito el nombre con el nacimiento, es el Encargado del Registro Civil, mediante procedimiento registral, el competente para autorizar el cambio de nombre previa declaración del interesado, que deberá probar el uso habitual del nuevo nombre, y siempre que concurran las demás circunstancias exigidas en la legislación del Registro Civil.

Como reglas comunes al cambio de nombre y apellidos señala el artículo 57 de la LRC que:1. El cambio de apellidos alcanza a todas las personas sujetas a la patria potestad y también a los demás descendientes que expresamente lo consientan. 2. El cambio de nombre y apellidos se inscribirá en el registro individual del interesado. Dicha inscripción tiene carácter constitutivo. 3. Los cambios señalados en los párrafos anteriores podrán ser solicitados por el propio interesado si es mayor de dieciséis años.

Se completa y desarrolla lo que la Ley 20/2021 en cuanto a la imposición de nombre propio, quién la hace y cómo; apellidos, en general, apellidos adoptivos y expedientes sobre nombres y apellidos, por el Decreto de 14 de noviembre de 1958 -RRC- por el que se aprueba el Reglamento de la Ley del Registro Civil, procurando la mayor protección de los intereses del adoptado, señalando que las autorizaciones de cambios de nombre o apellidos no surten efectos mientras no sean inscritos al margen de la inscripción de nacimiento del peticionario – art. 218- RRC).

Entendemos que no siempre es preciso acudir al expediente predominantemente administrativo de cambio de nombre al que se refiere el art. 52 de la LRC y arts. 206 -209-210-218-365 de su RRC. Cuando al resolver el juez en el expediente de jurisdicción voluntaria sobre la adopción, este aprecie que es de interés para el menor el cambio de nombre propio solicitado, especialmente cuando el cambio afecta a un menor de 16 años sin uso de razón, puede ser perjudicial para los adoptante y para el propio menor, por la victimización que implica, hacerles solicitar el cambio de nombre en un procedimiento administrativo ante el registro Civil, cuando el propio Juez que constituye la adopción puede ya resolverlo al apreciar que dicho cambio es de interés para el adoptando y los adoptantes, independientemente de lo dispuesto en el artículo 217 del citado RRC, que además es anterior a la Ley vigente del Registro Civil.

La resolución de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública —denominada entre 1909 y 2020 Dirección General de los Registros y del Notariado- de 1 octubre 2007 determinó que, en estos supuestos de adopciones, conviene tener en cuenta el interés del menor, y examinar si el cambio de nombre inicial por el propuesto por los padres adoptantes favorecerá dicho interés. Si la respuesta es afirmativa, como ya tiene manifestado el entonces DGRN (vid. Resolución de 14 de junio de 2006, 6ª), tratándose de un supuesto de adopción, puede admitirse en interés de la menor el cambio propuesto. En apoyo de este criterio cabe citar el Auto 71/2015, de 30 de abril de 2015, de la Audiencia Provincial de Santander, Sección: 2, Nº de Recurso: 124/2015.

En este caso es de interés para los padres adoptantes, que desean de esta forma ahondar con esta elección en el vínculo con su hijo adoptado, que por su edad ningún perjuicio le ocasiona en este caso ese cambio, y también es de interés del menor el sentimiento de los adoptantes de la elección de cómo quieren llamar a su hijo, como si naciera para ellos, lo que ya es justa causa, y el nombre que desean ponerle no es un nombre inadmisible, extravagante, o impropios de personas, ni es irreverente o subversivo, sino de uso común ( Lucas), y no perjudica a terceros.

Leave a Reply

Your email address will not be published.Required fields are marked *