AMAR EN PAREJA

En las situaciones de ruptura sentimental en parejas consolidadas hay que distinguir las de hartazgo, es decir aquellas en que uno de la pareja no quiere seguir conviviendo y tratando al otro ni en pintura, de aquellas que, por un comportamiento inadmisible de uno para el otro, este otro decide romper la unión sentimental, pero toma la decisión por el comportamiento que considera para ella o para el inadmisible de quien era su esposo o pareja sentimental, como una infidelidad.

En el primer caso simplemente hay que aceptar la ruptura y respetar la decisión de la que ha sido tu pareja, pero que dejó seguramente de serlo ya hace tiempo, aunque mantuvierais una relación externamente unida.

En el segundo caso, depende. Puede ser que lo que está ocurriendo es que tu pareja, dolida, necesita darte un escarmiento y necesita de ti una sincera disculpa. Realmente lo que quiere es que le pidas perdón y que te des cuenta de que tu comportamiento ha sido para ella doloroso y ver claramente en ti un arrepentimiento y una decisión clara de que no volverá a ocurrir. Pero no te va a decir que le has hecho daño y que quiere un compromiso sincero y decidido de que no volverá a ocurrir y prueba de ello. Te lo dice apartándote de él o de ella. En estos casos hay esperanza si ese perdón se lo das de forma adecuada y empática a los sentimientos del que rompe.

La «familia de alquiler» (en japonés: レンタル家族rental kazoku) es un servicio real existente en Japón desde los años 90, donde personas contratan actores para interpretar roles familiares o amigos en situaciones específicas como la del perdón a la mujer despechada por una infidelidad descubierta del marido. El marido presenta a la persona con la que le fue infiel que pide perdón a la esposa o esposo despechado y le reconoce que fue un error y que no volverá a ocurrir, y le dice que sabe lo mucho que su pareja le quiere. El actor participa de una corta representación (Roleplay) como un familiar (padre/madre) o un amigo o amiga o simplemente conocida que intercede por ti para suavizando la situación. Si la confrontación directa es demasiado difícil, ofrecen realizar llamadas telefónicas o redactar correos electrónicos y cartas de disculpa meticulosamente escritas. Existe una película que trata este tema “Rental Family (Familia de alquiler)” que aconsejo ver.

Otra situación de ruptura es la que se produce por orgullo, soberbia o egoísmo de ambas partes, que les impide dirimir adecuadamente sus diferencias. Se produce la discusión y esta se escala, se complica, porque ninguno de los dos se acerca al otro para aclarar las cosas y poner paz. Y en esa tensión las palabras pueden herir la relación, no son inocuas, suelen dejar marca, y cuando las discusiones se repiten por orgullo o para herir o someter al otro en una cuestión, pueden llevar a una ruptura de la relación acordada o por la toma de la decisión de uno solo. Este tercer caso es el supuesto de que tantas veces ponen en peligro el cántaro de nuestro respeto y amor que termina por romper la unión.

Las partes en estas situaciones en las que falla el diálogo y la comunicación, entran en una valoración sobre si su relación con el otro o otra vale la pena; y puede ocurrir que uno de los dos, o los dos lleguen a la conclusión de que ya no les merece la pena su compromiso con la pareja. Tanta discusión acaba con el sentimiento de seguridad y certeza de que la pareja actuará siempre con buenas intenciones y honestidad.

Pero si tu conclusión es que para ti tu pareja y la relación con ella es más importante que el objeto de esa discusión, hay que poner humildad y aprender que toda discusión produce una herida moral, buscar habilidades para reconducir esa discusión y recuperar la paz personal tuya y de tu pareja, siempre que ella o él admita reconducir vuestra relación, y no haya decidido una ruptura definitiva. Es importante aprender de esa ruptura temporal para que no vuelva a producirse, al menos por tu parte.

En definitiva, el juego de la seducción y la comunicación en la pareja es fundamental, y hay que cuidarlo cada día, como el que cultiva un huerto. Hay que quitar malas hiervas y pulgones en la relación. Si quieres tener tomates y buena verdura, tienes que plantar, regar, abonar, y trabajar día a día.

Podemos comprar muchas cosas, pero el amor y la amistad no se compran. No tienen precio. Pero tienen un valor tan grande, que pueden dar sentido a nuestra vida.

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