ADMINISTRACION DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES

La sociedad de gananciales se concibe en nuestro derecho como una comunidad de tipo germánico en la que ambos cónyuges son dueños conjuntos del patrimonio común y no de la mitad de los bienes que lo integran. Ello implica que ninguno de los cónyuges tiene una cuota sobre bienes concretos ni puede, por tanto, trasmitirla a terceros. La sociedad de gananciales es una comunidad en la que ambos consortes son dueños conjuntamente de todo, pero no de bienes concretos. Y esa naturaleza no solo actúa mientras la sociedad de gananciales está vigente, sino que se refleja incluso después de su terminación, hasta tanto no se hayan liquidado los gananciales.

Nuestro Código Civil establece como regla general para la administración y gestión de los bienes de la sociedad de gananciales la coadministración. Así el Art. 1375  dispone que, en defecto de pacto en capitulaciones, la gestión y disposición de los bienes gananciales corresponde conjuntamente a los cónyuges.

Tanta importancia se ofrece a este principio general que, para el caso administración por cada cónyuge de determinadas parcelas que conforman la economía familiar, obliga el art. 1383 del CC a informarse recíproca y periódicamente sobre la situación y rendimientos de cualquier actividad economía, y el art. 1393,4º del CC el incumplimiento grave y, reiterado de este deber es causa de disolución de la sociedad de gananciales a instancia de uno de los cónyuges. Cuando los actos son a título gratuito,  requieren del consentimiento del otro cónyuge (art. 1378 del CC). Es decir, las liberalidades, que no son meras liberalidades de uso, deben ser acordadas por ambos cónyuges, sino serán nulas.

En cuanto a las inversiones en sociedades de capital, hay que tener en cuenta que en el plano sustantivo los dos cónyuges pueden ser titulares de dichas acciones o participaciones, en el plano societario la condición de socio es solamente del cónyuge titular de las acciones o participaciones.

El cónyuge no titular tiene un derecho económico del valor de las acciones o participaciones sociales de las sociedades de capital, pero el único que es socio de la empresa es el titular formal de las participaciones o acciones y solo él puede ejercer esta condición, salvo que se haya acudido al instituto de la representación en el marco estatutario y legal aplicable – art. 126 TR 1/2010-.

Es decir, existen dos planos diferenciados en cuanto a la condición de socios o accionistas en el marco de las sociedades de gananciales: el plano interno (entre los esposos) y el plano externo (entre la sociedad y sus socios). Si bien el plano interno de la relación conyugal incide en las normas referentes a la administración y disposición del patrimonio ganancial, el plano externo, por el contrario, se centra en el ejercicio de los derechos propios de los socios.

De forma que una sociedad unipersonal, aunque las participaciones sean gananciales, seguirá siendo una sociedad unipersonal.

En las sociedades de responsabilidad limitada, de considera socio a quien se halle inscrito en el Libro Registro de Socios (art. 104.2 de Real Decreto Legislativo 1/2010 TR de la Ley de Sociedades de Capital – TRLSC-). En las sociedades anónimas, a quien se halle inscrito en el Libro Registro de Acciones Nominativas (art. 116.2 del TRLSC), al beneficiario último, cuando los accionistas consten en un registro contable (art. 522 bis del TRLSC, en relación con el art. 497 bis.2 del mismo cuerpo legal), o al tenedor del título al portador que haya cumplido con los eventuales requisitos dispuestos en los Estatutos Sociales (art. 545 del Código de Comercio).

La Sentencia de la 744/97 de la Audiencia Provincial de Granada, de 08 de octubre de 1997, mantiene la sentencia a quo en cuanto la obligación de rendir cuentas de la explotación del negocio, con exhibición de los libros de comercio, y a que permita a la demandante la necesaria coadministración.

 

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