No son las montañas que tienes por delante las que te cansan o te pueden hacer fracasar, sino la “china de tu zapato».
«China en el zapato» en sentido figurado se refiere a una molestia pequeña pero constante (una piedrecita en el interior de la bota); a una pequeña dificultad, pero persistente. Una persona que se interpone o causa problemas, que acaba resultando casi insoportable.
El verdadero Camino de Santiago no empieza desde donde partes la primera etapa, sino mucho antes. La decisión para hacerlo, la preparación mental, la capacidad de gestionar las dificultades menores que tratan de evitar que vayas al Camino son claves para llegar a Santiago.
En ese sentido, la “piedra en el zapato” puede interpretarse como las dudas, el ruido diario, las distracciones o los miedos que, sin parecer decisivos, acaban agotando a quien no los enfrenta a tiempo.
A veces es conveniente estar atentos para evitar pisar donde no debes; y si lo has hecho, parar, sacar la piedrecita o el pinchito del calcetín, volver a ponerte la bota sin esa dificultad pequeña, pero constante, y tras la parada, ya seguir Camino sin la molestia.
El verdadero combate no empieza ni termina en el ring, sino mucho antes y después. La preparación mental, la constancia diaria y la capacidad de gestionar las dificultades menores son claves del éxito y de llenar los vacíos que la consecución de la meta o no llegar a ella ocasiona.