UN DIA PERFECTO

Ayer fui al cine con mi madre de 97 años. Vimos la película Perfect Days. Normalmente no aguanta una película larga, pero en este caso, pese a que dura 124 minutos, no se durmió en ningún momento de la proyección.

Comentando la película, la pregunté:

¿QUE CONSIDERAS ES UNA PERSONA HUMILDE?,  y me contestó:

Una persona humilde es aquella que posee la virtud de la humildad.

Para ella una persona humilde se caracteriza por tener:

Conciencia de sí mismo: Una persona humilde reconoce tanto sus fortalezas como sus debilidades. No se vanagloria de sus logros, pero tampoco se menosprecia.

Modestia: No busca llamar la atención sobre sí misma ni destacarse por encima de los demás. Se comporta con sencillez y naturalidad.

Respeto: Muestra respeto hacia todas las personas, sin importar su posición social, económica o intelectual. Sabe escuchar y valorar las opiniones de los demás.

Apertura al aprendizaje: Está abierta a aprender de los demás y a reconocer sus errores. No se considera infalible y busca constantemente mejorar.

Empatía: Se preocupa por los demás y es capaz de ponerse en su lugar. Es comprensiva y tolerante.

Generosidad: Comparte sus conocimientos, tiempo y recursos con los demás sin esperar nada a cambio.

Aceptación: Acepta las críticas constructivas y no se toma las cosas de modo personal.

Agradecimiento: Es agradecida por lo que tiene y por las personas que la rodean.

En resumen, una persona humilde para mi madre es aquella que tiene una visión realista de sí misma, reconoce sus limitaciones y está abierta a aprender y crecer. Es una persona amable, respetuosa y compasiva que se preocupa por los demás. Reconoce cuando se equivoca y pide disculpas. Acepta los cumplidos con gracia. Está dispuesta a ayudar a los demás. No habla mal de los demás. Es tolerante con las diferentes opiniones. Escucha atentamente a los demás. No busca ser el centro de atención.

La humildad es una virtud esencial para tener relaciones familiares saludables, me dijo.

Vivir con humildad en familia requiere reconocer la dignidad y el valor de cada miembro de la familia, y de estar dispuesto a escuchar, aprender y colaborar.

Y también me dió consejos para ejercitar  la humildad en las relaciones con mi familia:

  1. Escucha con atención:

Presta atención a todos los miembros de la familia, sin interrumpir ni juzgar.

Hacerles preguntas en las cuestiones que trates con ellos para comprender mejor su punto de vista.

Demuestrarles que estás interesado en lo que tienen que decir.

  1. Respeta las diferencias:

Acepta que cada miembro de la familia tiene sus propias opiniones, creencias y valores.

No trates de imponerles tus ideas o creencias.

Sé tolerante con las diferentes perspectivas. Cada uno tiene que tomar su propia decisión.

  3. Admite tu responsabilidad y pide perdón cuando cometas un error:

No te excuses ni te justifiques.

Demuestra que estás dispuesto a aprender de tus errores.

  1. Busca oportunidades para ayudar a los familiares:

Sé generoso con tu tiempo y energía.

No esperes nada a cambio.

  1. Expresa tu agradecimiento a tus familiares por su amor, apoyo y comprensión:

Reconoceles las cosas buenas que hacen por ti.

Demuestra que aprecias su presencia en tu vida.

  1. Sé comprensivo y tolerante con los errores y defectos de tus familiares:

No esperes que sean perfectos.

Sé paciente con su crecimiento y desarrollo.

  1. No seas rígido ni inflexible:

Cambia tus planes cuando consideres oportuno adaptarte a las necesidades de tu familia.

Sé abierto a nuevas ideas y soluciones.

  1. Se positivo:

Enfócate en las fortalezas y cualidades positivas de tus familiares.

Anímalos y apóyalos en sus metas y sueños.

Crea un ambiente familiar positivo y alegre.

  1. Reconoce que tú tampoco eres perfecto y que tienes mucho que aprender:

Sé abierto a la crítica constructiva.

Estate dispuesto a cambiar tu comportamiento si es necesario.

  1. Ser un buen ejemplo:Demuestra a tus familiares cómo ser humilde a través de tus acciones.

Sé un modelo de comportamiento positivo.

Inspira a los demás a ser lo mejor que puedan ser.

Pero hijo mío, la humildad no es algo que se logra de la noche a la mañana. Es un proceso continuo de aprendizaje y crecimiento. Pero si te esfuerzas por ser humilde cada día, no sólo en tus relaciones familiares, sino con los que cada día te acompañan o se cruzan en tu camino, construirás relaciones más fuertes, más saludables y más felices. Espero que esta respuesta te haya ayudado.

Leave a Reply

Your email address will not be published.Required fields are marked *