EL ROCÍO EN LA MAÑANA
Cuando vienen tu risa y tu caricia
se siente la frescura incalculable
del rocío en las frescas mañanas
de la mar sosegada en primavera,
la humedad de su brisa,
la ocasión de sentir la ternura y la quietud
palpitantes en el corazón:
la VIDA con mayúsculas,
la serenidad y la templanza.
No podía pasar de largo para nosotros
un día tan especial
en el que recordar cómo, de repente, nos llovió tu cariño,
tu sabiduría risueña
y tus ganas de vivir que transmites
a raudales de amor que se derraman
poco a poco en tus gotas de rocío.
Gracias por ser palabra alentadora,
remanso en el camino,
alivio en los momentos de fatiga,
poesía en los instantes
áridos de desierto, muchas gracias
por andar con la cara descubierta,
por estar siempre cerca del que quiere estarlo de ti,
¡gracias, mil gracias
por ser música y alma,
tranquilidad, reposo y compañía!
¡Paz y bien a tus goces,
saborea la esencia de los días,
disfruta los segundos de los años!,
Que cumplas muchos más y que nosotros lo celebremos.