UN CUATRO DE JUNIO DE CUALQUIER AÑO

EL ROCÍO EN LA MAÑANA

 

Cuando vienen tu risa y tu caricia

se siente la frescura incalculable

del rocío en las frescas mañanas

de la mar sosegada en primavera,

la humedad de su brisa,

la ocasión de sentir la ternura y la quietud

palpitantes en el corazón:

la VIDA con mayúsculas,

la serenidad y la templanza.

 

No podía pasar de largo para nosotros

un día tan especial

en el que recordar cómo, de repente, nos llovió tu cariño,

tu sabiduría risueña

y tus ganas de vivir que transmites

a raudales de amor que se derraman

poco a poco en tus gotas de rocío.

 

Gracias por ser palabra alentadora,

remanso en el camino,

alivio en los momentos de fatiga,

poesía en los instantes

áridos de desierto, muchas gracias

por andar con la cara descubierta,

por estar siempre cerca del que quiere estarlo de ti,

¡gracias, mil gracias

por ser música y alma,

tranquilidad, reposo y compañía!

 

¡Paz y bien a tus goces,

saborea la esencia de los días,

disfruta los segundos de los años!,

Que cumplas muchos más y que nosotros lo celebremos.

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