La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración.
Ora: conversa de manera constante con Cristo. Con su Madre. Con las personas que has querido, que has ayudado, y están en la otra orilla.
Paciencia, confía y ten fe.
«La paciencia es la compañera de la sabiduría«. La espera vivida con fe es un acto de amor, humildad y abandono.

- Si algo no se resuelve, en vez de desesperarte, repite: «Jesús, en Ti confío».
- Acepta que no todo está bajo tu control.
- Evita tomar decisiones impulsivas cuando estás ansioso.
No te preocupes: la preocupación es una pérdida de energía espiritual
La preocupación constante no resuelve nada, pero desgasta mucho.
«Ten fe y no te preocupes. Dios está contigo».
La paz no viene de la ausencia de problemas, sino de la presencia de Dios en medio de ellos.
CONSEJOS
- Escribe tus preocupaciones y preséntaselas a Dios en oración.
- Apaga el móvil una hora antes de dormir y cultiva el silencio.
- Haz examen de conciencia y acude a la confesión: la paz también nace de la reconciliación.
Y no lo digo solo yo, sino miles de madres en España:
https://www.instagram.com/reel/DPypIU8CPFY/?igsh=Y2dsZ2IyY2IwOTJi