“Soñé, a lo largo de mi vida, muchas cosas. Ahora sé que solo salvaré mi existencia amando; que los únicos trozos de mi alma que habrán estado verdaderamente vivos serán aquellos que invertí en querer y ayudar a alguien. ¡
Y he tardado cincuenta años en descubrirlo!”.
Este es su Poema Testamento:
«Y entonces vio la luz. La luz que entraba por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida y entendió que la muerte ya no estaba.
Morir solo es morir.
Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.
Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver al Amor sin enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura;
tener la paz, la luz, la casa juntas y hallar,
dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura».