¡Cómo desearía que este año,
el acostumbrado y ruidoso
desfile de octubre,
fuera un desfile de Rosarios,
rezado este en Comunión,
en Unidad,
en orden y en paz,
en armonía.
De las Fuerzas Armadas,
por supuesto,
sin lugar a dudas,
armadas con fuerza,
sí, contra el maligno,
nuestras manos,
continentes conquistados
del arma de guerra
más poderosa
que existe en el mundo,
aferrados y apoyados
al Pilar de Nuestra Madre.
Alabando a Dios con la contemplación de los Misterios
del Unigénito;
salmodiando la Letanía festiva
que a la Virgen Madre
proclama Reina,
desfilando orgulloso
tan gran ejército de honor,
al frente su escuadrón de capitanes de amor:
La Trinidad, la Excelsa entre las mujeres
y los Santos del Cielo
seguidos de Ángeles
también provistos de su arma de cuentas.
Seamos uno en muchos,
vencedores valientes que desfilan,
soldados aguerridos de la Milicia de la Paz
HORTENSIA