Jesús dijo lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis -Mateo 10,7-15-.

Entonces ¿como es que me exigen un donativo a modo de tasa o estipendio por casarme por la Iglesia?, me pregunta un familiar, que ha solicitado reserva de boda en una Iglesia que no es la de su domicilio.

Conviene aclarar que los responsables del templo no piden un donativo por el sacramento del matrimonio, sino por el uso del templo durante lo que dure la ceremonia.

Si el uso del templo conlleva unos gastos de mantenimiento, suministros y personas responsables durante la ceremonia, ¿no sería más trasparente y lógico frente a los celebrantes que se estableciere un precio por dicho uso, proporcional a los gastos derivados de las características del templo, y de las personas que deben estar a su cuidado durante la ceremonia, incluso colectivizando los gastos, para que las personas que lo soliciten por carecer de medios puedan pedir una exención o reducción en su abono?

¿No es la anterior mejor alternativa que condicionar el uso del templo, y por consiguiente la boda en dicha Iglesia, a que se abone un donativo determinado?

Porque llamar donativo a lo que en realidad es un estipendio no sienta bien, incluso puede provocar escándalo, sobre todo en una cuestión relativa a un sacramento que debe ser todo verdad y pureza, y por eso la novia se suele casar de blanco.

Conviene en todo caso recordar que el artículo 19 de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, es la norma que establece las deducciones por donativos, donaciones y aportaciones realizados en favor de la iglesia católica.

Los “donativos” a la Iglesia por boda se considera un micromecenazgo, y tras el Real Decreto-Ley 6/2023, se amplía de 150 a 250 euros, y se eleva del actual 35 % al 40 % el porcentaje de deducción aplicable con carácter general.

También se reduce de 4 a 3 años el número de ejercicios en los que tiene que hacer donativos a una misma entidad por importe igual o superior a los del ejercicio anterior, para acceder al incremento de 5 puntos en el porcentaje de deducción, porcentaje que queda incrementado al 45 %, quedando de la siguiente manera la regulación contenida en el artículo 19 de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre:

 

Base de deducción

Importe hasta

Porcentaje de deducción
250 euros 80
Resto base de deducción 40

 

Si en los dos períodos impositivos inmediatos anteriores se hubieran realizado donativos, donaciones o aportaciones con derecho a deducción en favor de una misma entidad, siendo el importe del donativo, donación o aportación de este ejercicio y el del período impositivo anterior, igual o superior, en cada uno de ellos, al del ejercicio inmediato anterior, el porcentaje de deducción aplicable a la base de la deducción en favor de esa misma entidad que exceda de 250 euros será el 45%.

Por último, quisiera transcribir literalmente dos comentarios que al respecto he leído en la página de infoCatólica, y les dejo el link:

https://www.infocatolica.com/blog/cura.php/1505071036-donativo-a-la-parroquia-por-u

Ernesto González (Cuba), dijo:

Ayudar económicamente a la Iglesia es un deber de cada católico, en mi país las personas se ofenden cuando se les cobra una cuota por algún servicio, dígase partida de bautizo acta de matrimonio, un donativo cuando se celebra un bautizo y es que no se dan cuenta que todo cuesta y bien caro, mi Iglesia y hablo en general, la de mi país Cuba vive de las donaciones que recibe del exterior pues no se le permite tener ningún centro que genere ingresos.

El mes de marzo pasado celebré mi matrimonio canónico, nunca me pidieron donativo, también cuando mi esposa y yo decidimos contraer matrimonio, nunca pensamos en tener trajes, fiesta de bodas, fotógrafo, un auto que llevara a la novia y luna de miel, pues aunque trabajo bien duro mi salario ni en 100 años pudiera reunir para pagar la mitad de las cosas, gracias a Dios tuvimos trajes, la comunidad decidió hacer una fiesta y cada uno puso un plato y todos comimos, aparecieron tres fotógrafos un amigo llevó a mi novia y todos estaban muy felices, tuvimos hasta bendición apostólica y brindis. Nadie me pidió un donativo y decidí dar mi donativo ayudando en los arreglos, ayudando en todo lo que pueda en mi parroquia y no cobrando por cada uno de mis servicios, este donativo lo llevo haciendo desde que pisé por primera vez una iglesia.

Mar le responde:

Para «Ernesto González (Cuba)», te felicito, tu boda fue auténtica y bonita, porque sabías qué era lo principal en ella, el sacramento, el amor, no solo de la pareja, sino de todas esas personas que colaboraron en ella. Cuando estás con la gente que te quiere de verdad y a la que quieres, la sencillez es una bendición, no hacen falta poses sociales, ni falsos lujos ni oropeles con los que aparentar, más bien estorban. Pero ahora nos ha dado por querer hacer bodas de «millonarios» y se complican tanto en los preparativos materiales que me da la impresión que ni lo disfrutan, todo se les vuelven preocupaciones.

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