DETRAS DE LA CRUZ ESTÁ LA LUZ

Mi amigo More, que es ingeniero, se consideraba la persona más escéptica del mundo y completamente racional, rechazando inicialmente cualquier posibilidad de contacto con personas fallecidas. Su postura cambió radicalmente al tener una consulta con Felipe Henriquez que no lo conocía de nada y que, únicamente pidiéndole su nombre y fecha de nacimiento, comenzó a revelarle datos familiares exactos aunque el no le conocía de nada. Al experimentar este nivel de precisión de Felipe sobre la historia de More, y ver casos similares, perdió por completo cualquier duda respecto a estas vivencias espirituales. Felipe, se define como un místico contemporáneo, medium y guía espiritual. https://www.felipehenriquez.com/index.php/testimonios/

El Dr. Manuel Sans Segarra fue médico especialista en Cirugía General y Digestiva, y exjefe de servicio en el Hospital Universitario de Bellvitge. Hoy jubilado como médico es más conocido como investigador de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y defiende científicamente el concepto de la Supraconciencia (la identidad espiritual del ser humano que trasciende al cuerpo y a la mente).

El Dr Mario Alonso Puig es un conocido médico cirujano español, conferenciante internacional, escritor y divulgador especializado en desarrollo personal, liderazgo y la relación entre la mente y el cuerpo.

Las enseñanzas de Mario Alonso Puig en este contexto se estructuran en torno a los siguientes pilares fundamentales:

1. Dolor con sentido frente a sufrimiento

  • Detrás de la dificultad hay un propósito: Para aprender a amar es necesario atravesar el dolor.
  • Sentido vs. Desesperanza: La diferencia entre el dolor y el sufrimiento radica en la presencia de un propósito. En el dolor existe fe y esperanza en que hay un «para qué», mientras que el sufrimiento surge cuando se transita la dificultad sin sentido, cayendo en la desesperanza.
  • La fuerza del propósito: Cuando una experiencia dolorosa se vive con un sentido profundo —como resistir de pie en una cirugía de muchas horas por la curación de un paciente—, la incomodidad física se lleva de una forma totalmente distinta.

2. La imagen de Dios y el Amor incondicional

  • Un Padre, no un juez punitivo: Dios no es una figura justiciera dedicada a apuntar faltas para castigar, sino un Padre de infinita sabiduría y bondad que busca activamente a las personas y ama a todos por igual, crean en Él o no.
  • Amor por quiénes somos: El amor divino no hay que ganárselo mediante el comportamiento; es incondicional y se da por lo que las personas son (sus hijos), no por cómo actúan.
  • La religión del amor: Apoyándose en palabras de la Madre Teresa de Calcuta, sostiene que cualquier concepción de Dios o de la religión que no esté cimentada en el amor termina por oprimir en lugar de liberar.

3. Reinterpretación del pecado y la esencia humana

  • El pecado como error: En arameo, el idioma en que hablaba Jesús, la palabra pecado no significa estar manchado de forma imborrable, sino cometer un error. Un error siempre se puede corregir, lo que cambia la imagen profunda que la persona tiene de sí misma.
  • La imagen del Hijo Pródigo: La historia del hijo pródigo demuestra que la actitud del Padre no es la del reproche o el castigo, sino la de la acogida inmediata con amor y dignidad.
  • Nuestra esencia es la luz: El ser humano es esencialmente luz, hermosura y bondad, comparable a un cielo azul que siempre conserva el sol detrás de los nubarrones oscuros pasajeros. Nadie ha sido expulsado del paraíso; simplemente estamos dormidos frente a nuestra verdadera naturaleza.

4. Religioso vs. Espiritual

  • Diferencia conceptual: Lo religioso representa un conjunto de prácticas e ideas compartidas en comunidad, mientras que la espiritualidad es la conexión íntima y personal del individuo con el misterio y lo trascendente.
  • Paz interior: Una vivencia espiritual profunda —pertenezca o no a una religión formal— brinda serenidad y constituye un bálsamo esencial durante los momentos difíciles.

5. Aquietamiento mental, oración y el poder de la luz

  • Disipar la oscuridad: El miedo y la oscuridad no tienen existencia propia; son únicamente la ausencia de luz y de amor. No se trata de luchar contra la oscuridad, sino de introducir luz.
  • Silenciar la mente para conectar: Para orar o escuchar la trascendencia, primero es imprescindible aquietar el ruido de la mente.
  • La disposición a amar: Basta con abrir una pequeña «grieta» en la mente —teniendo la simple disposición de querer amar o perdonar— para que la luz comience a entrar y transformar heridas aparentemente inalcanzables.

6. El Reino de Dios como estado interior

  • Un estado del ser: El Reino de Dios no es un lugar físico ni distante, sino un estado interno que se lleva dentro.
  • Proyección externa: Quienes llevan este estado interno irradian paz, alegría y comprensión en su entorno, mostrando una resiliencia capaz de sobreponerse a pérdidas o tragedias personales.

Comparando por ejemplo la visión de Dios de Felipe Henríquez y las enseñanzas de Mario Alonso Puig,  se conectan de forma profunda, compartiendo una misma perspectiva sobre la espiritualidad y la naturaleza humana:

1. Dios habita en el interior del ser humano

  • Felipe Henríquez sostiene que Dios no es una entidad distante ni se encuentra en un altar exterior, sino que es la Conciencia Universal u Origen que habita dentro de cada persona y de la cual nunca nos hemos separado.
  • Mario Alonso Puig coincide plenamente al explicar que el Reino de Dios no es un lugar físico lejano, sino un estado interno del ser que reside dentro de cada uno.

2. Dios como Amor incondicional frente al Dios punitivo

  • Felipe Henríquez enfatiza que fuimos creados a imagen y semejanza de la Conciencia Original para amar y ser felices, descartando la idea de un Dios juzgador o de castigos como el infierno.
  • Mario Alonso Puig presenta a Dios como un Padre de infinita bondad cuyo amor es incondicional —dado por lo que somos como sus hijos y no por méritos o conducta—, alejándose de cualquier visión de un juez vengativo.

3. La esencia de la Luz y la reinterpretación del «error»

  • Para Felipe Henríquez, somos conciencia pura y partes fraccionadas del todo divino que venimos a la experiencia terrenal con el compromiso de recordar nuestra esencia. Las conductas destructivas o de baja frecuencia ocurren cuando se actúa en contra de nuestra naturaleza de amor.
  • Mario Alonso Puig enseña del mismo modo que nuestra verdadera esencia es la luz y la hermosura (como el sol tras las nubes). Concibe el pecado no como una mancha imborrable, sino como un error (según su raíz en arameo) que siempre es posible corregir.

4. Jesucristo y los maestros como guías de sabiduría interna

  • Felipe Henríquez destaca a Jesucristo y a otros avatares como maestros de sabiduría que vinieron a dejar códigos espirituales para ser activados en el interior de cada persona.
  • Mario Alonso Puig promueve la «religión del amor» inspirada en grandes referentes espirituales, señalando que cualquier doctrina que no se base en el amor termina por oprimir en lugar de liberar.

5. Vivencia espiritual sobre el dogma institucional

  • Ambos autores coinciden en que la espiritualidad no es un conjunto de dogmas o miedos impuestos, sino una experiencia íntima de conexión que permite disipar la oscuridad introduciendo luz y elevando la vibración personal.

Experiencias cercanas a la muerte (ECM)

El Dr. José Morales del Río, médico especialista en medicina familiar y comunitaria, vivió una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM) el 5 de marzo de 2022 tras sufrir un paro cardíaco o muerte clínica de aproximadamente 60 segundos tras levantarse de una siesta. Relata haberse visto a sí mismo desde arriba (o desde su propia altura), observando su cuerpo inerte en el dormitorio sin sentir miedo, con una total sensación de naturalidad. Describe el paso a un espacio de transición neutral y su desplazamiento hacia una luminosidad cenital, acompañado de una paz profunda y una extrema sensibilidad sensorial. Experimentó una conexión absoluta con el entorno y un sentimiento de felicidad tan intenso que, según relata, no deseaba regresar. Es autor del libro Lo que la muerte me enseñó, donde comparte cómo esta vivencia transformó su visión de la conciencia, la vida y la muerte.

El video del Dr. Enric Benito («Morir está bien organizado») transmite una profunda enseñanza sobre el proceso del final de la vida, el verdadero sentido de la existencia y el arte del acompañamiento:

1. La muerte no es el final, sino una transición ordenada
  • La conciencia trasciende: A través de más de 40 años de experiencia acompañando a miles de personas a morir, el Dr. Benito afirma con absoluta certeza que la muerte no existe como destrucción de la conciencia, sino como un traspaso a otro nivel de existencia.
  • Un proceso natural, no una enfermedad: La muerte se compara con un alumbramiento («romper aguas»); no es un fracaso médico. Intentar evitarla a toda costa medicalizándola en exceso o aislando al enfermo genera un sufrimiento innecesario.

2. Lo que realmente hay que temer y cómo liberarse del miedo

  • La verdadera tragedia: Lo peor que le puede suceder a una persona no es morir, sino morir sola, con dolor o con miedo.
  • Perder el miedo para vivir plenamente: Aceptar la finitud corporal elimina el deseo ansioso de control del personaje (ego) y libera a la persona para vivir con plenitud, valentía y coherencia.

3. El itinerario del morir y la posibilidad de «morir sano»

  • Fases del tránsito: El viaje hacia el final suele transitar por fases: resistencia o caos inicial, aceptación (surrender) y trascendencia. Al soltar la lucha, emerge una paz profunda.
  • Morir en integridad: Es posible «morir sano», es decir, morir en paz, en coherencia interna y habiendo reconstruido la plenitud personal, dejando el cuerpo físico en serenidad.
  • Las «visitas de bienvenida»: Entre el 70% y el 80% de las personas en proceso de morir experimentan la visita de seres queridos ya fallecidos que vienen a tranquilizarlas y anunciarles el momento de su partida, lo que transforma la atmósfera de la habitación hacia una calma absoluta.

4. El acompañamiento compasivo y el valor de la verdad

  • Atención a la persona global: Los cuidados paliativos no tratan tumores ni enfermedades, sino a personas completas en sus dimensiones física, social, emocional y trascendente o espiritual.
  • La paz es el aroma de la verdad: La deshonestidad y los pactos de silencio aíslan al enfermo en su inquietud. Cuando se habla abiertamente sobre la situación con sensibilidad, la verdad introduce serenidad y permite a la familia ser dueña del tiempo que le queda.
  • Autorregulación del cuidador: Acompañar adecuadamente requiere compasión pero también gestión emocional: el moribundo no necesita a alguien que se desmorone con él, sino un punto de apoyo firme. Ofrecer presencia genera «el gozo de cuidar» y enriquece a quien acompaña.

5. El propósito de la vida y el «examen final»

  • Vocación y servicio: La vocación consiste en descubrir qué hemos venido a decir y poner nuestros dones al servicio de los demás para hacerlos felices.
  • La pregunta del examen final: Al final del camino nos vamos ligeros de equipaje (sin posesiones ni títulos), y la única pregunta decisiva que nos enfrentará a nuestra propia conciencia es:¿has sido feliz?.

En definitiva, al final de nuestra vida lo material pierde su valor. Ante la propia conciencia, la única pregunta decisiva suele resumirse en: ¿Cuánto y cómo has amado (y te has dejado amar)? o, en su defecto, ¿Qué impacto positivo has dejado en la vida de los demás?

Desde diferentes perspectivas éticas y filosóficas, la pregunta se desglosa en estos núcleos esenciales:
  • La calidad de los vínculos: No se mide el éxito por los títulos acumulados, sino por la profundidad y la autenticidad de las relaciones que construiste.
  • La coherencia y la paz interior: ¿Viviste una vida fiel a tus principios y a tu propia verdad, o pasaste el tiempo intentando cumplir con las expectativas ajenas?
  • El servicio y la trascendencia: ¿Dejas el mundo un poco mejor de como lo encontraste? ¿Fuiste capaz de aliviar el sufrimiento de alguien?
En última instancia, la pregunta confronta el ser contra el tener, recordándonos que el verdadero equipaje con el que nos marchamos es el amor que dimos y el que nos llevamos en el recuerdo de los otros.

Alejandra Vallejo-Nágera describe el Camino de Santiago como una metáfora directa del camino de la vida.

A través de su experiencia y visión espiritual, señala los siguientes aspectos fundamentales:

  • Las etapas de la vida: El recorrido refleja las fases de la propia existencia: existen etapas verdes, frondosas y de apabullante belleza, pero también etapas vacías, desérticas y difíciles.
  • La forma de peregrinar: Para realizar la peregrinación en su sentido profundo, sostiene que lo ideal es partir directamente desde la propia casa y hacerlo preferiblemente acompañado por una sola persona —puesto que todos necesitamos que alguien camine a nuestro lado—, evitando enfocarlo como un viaje de pandilla o entretenimiento superficial.
  • El camino de ida (Desprendimiento y destener): Durante el trayecto de ida, el peregrino se va desprendiendo de lo superfluo y de las cargas materiales que ha ido acumulando en la mochila «por si acaso», poniendo en práctica el arte de destener.
  • La llegada y la purificación: Al alcanzar Santiago, se vive una etapa de purificación personal.
  • El camino de vuelta (La verdadera transformación): Destaca que la transformación espiritual más significativa no culmina al llegar, sino en el trayecto de regreso a pie hacia casa, el cual exige volver a la vida cotidiana habiéndose transformado verdaderamente.

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