La frase «menos es más» se utiliza para expresar la idea de que, en algunos casos, menos cosas o acciones pueden ser más beneficiosas que más.
Esto puede aplicarse a la vida diaria, a la gestión del tiempo, a la toma de decisiones, etc.
La Curva de Yerkes-Dodson y el colapso judicial: Por qué más carga de trabajo implica menos justicia
La frustración con las dilaciones indebidas en la Administración de Justicia se ha convertido en una patología endémica de nuestro sistema de derechos. Tanto el ciudadano que espera una resolución como el abogado que defiende sus intereses conocen de primera mano la desesperante lentitud de los procedimientos. Sin embargo, a menudo se asume que la solución reside en un simple incremento de la capacidad de trabajo, en «acelerar» a cualquier coste. Un caso reciente y paradigmático demuestra la profunda falacia de este enfoque y cómo las soluciones aparentemente lógicas pueden ser, en realidad, un catalizador para el colapso.
Un síntoma alarmante: El Juzgado de los 18 señalamientos diarios
La historia es real y desoladora. Un magistrado de reciente nombramiento es destinado a un juzgado que ha permanecido seis meses sin titular. Durante esa vacancia, el Letrado de la Administración de Justicia (LAJ), en un intento comprensible pero contraproducente de gestionar la avalancha de nuevas demandas, continuó señalando juicios. Para evitar que la agenda se dilatara de manera inaceptable para la garantía de la tutela judicial efectiva, tomó una decisión drástica: ignorar el criterio general de un máximo de doce señalamientos diarios y elevar la cifra a dieciocho.
El resultado es que el nuevo magistrado no hereda una solución, sino un problema magnificado. Se encuentra ante una agenda sobrecargada de forma insostenible durante meses, una situación que le provoca un agobio tal que le lleva a plantearse la renuncia. Rehacer la agenda para devolverla a un umbral racional de doce vistas diarias implicaría un retraso adicional de más de un año para muchos asuntos. El sistema, en su intento de evitar el colapso, ha creado las condiciones perfectas para la parálisis y el agotamiento de sus propios operadores.
La lección centenaria de la Psicología: La Ley de Yerkes-Dodson
Este dilema trae a la memoria un experimento fundamental de la psicología, realizado en 1908 por Robert Yerkes y John Dodson. En su estudio con ratones, observaron que un nivel moderado de estrés (una pequeña descarga eléctrica) aceleraba el aprendizaje para encontrar el camino correcto en un laberinto. Sin embargo, cuando la intensidad de la descarga era demasiado fuerte, el rendimiento caía en picado: los sujetos se bloqueaban, quedaban paralizados y eran incapaces de aprender o actuar.
Este fenómeno, conocido como la Ley de Yerkes-Dodson, establece que el rendimiento aumenta con la excitación o el estrés, pero solo hasta un punto óptimo. Superado ese umbral, un mayor incremento de la presión conduce a un deterioro drástico del rendimiento. No es una teoría abstracta, sino una descripción precisa del funcionamiento neurobiológico ante la presión.
Del laboratorio al Juzgado: Diagnóstico de un Sistema Bloqueado
La situación del magistrado amigo es una encarnación perfecta de esta ley. El sistema judicial español no opera en la zona de presión óptima; opera en la zona de la «descarga demasiado fuerte». La medida de señalar dieciocho juicios diarios no es una solución para agilizar la justicia; es un factor de estrés tóxico que garantiza el bloqueo.
Exigir a un juez que resuelva tal volumen de asuntos no incrementa su rendimiento. Por el contrario, le aboca al agotamiento cognitivo, reduce la calidad de sus resoluciones, aumenta la probabilidad de errores y, en última instancia, le paraliza. El cerebro humano, como el de los ratones de Yerkes y Dodson, se protege del exceso de presión mediante el bloqueo y la evitación. La consecuencia directa es que una medida pensada para reducir las dilaciones provoca, a medio plazo, una mayor ineficacia y una vulneración aún más flagrante del derecho a un proceso sin dilaciones indebidas.
Hacia una solución racional: Menos es Más
La conclusión es tan lógica como ignorada por la administración: la clave de la productividad judicial no es trabajar más horas ni sobrecargar las agendas hasta lo inhumano. La clave es encontrar el nivel de presión que maximice el rendimiento sin aniquilar al operador del sistema.
La solución racional al problema del juzgado no era señalar dieciocho vistas, sino mantener los doce señalamientos como máximo —el umbral considerado óptimo— y, simultáneamente, solicitar medidas estructurales: una exención temporal del reparto de nuevos asuntos hasta normalizar la situación y/o el nombramiento de un juez de apoyo que pudiera asumir una carga de trabajo paralela.
La próxima vez que nos enfrentemos a la frustración por la lentitud de la justicia, debemos preguntarnos si la causa es la falta de esfuerzo o, como demuestra la ciencia y la realidad de nuestros juzgados, un exceso de presión irracionalmente administrado. La solución no es pedir a los jueces que soporten descargas más fuertes, sino ajustar la carga de trabajo a un nivel que garantice el máximo rendimiento y, con ello, la justicia efectiva que la ciudadanía y los profesionales del derecho merecen y exigen.