Jesús a las preguntas de sus discípulos sobre las señales de su venida y del fin del mundo subrayó que el mayor peligro no serían solo las guerras o desastres naturales, como los que evidentemente estamos viviendo actualmente, sino el engaño espiritual y la aparición de líderes falsos que llevarían a muchos a desviarse de la verdad (Mateo 7:15, 24:4-5 y 24:24): «Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos».
Hoy se nos intenta introducir la «religión de las máquinas», donde los humanos interactúan con agentes de IA esperando que «hagan todo» e incluso les lleven al «paraíso» de la abundancia.
Un «gran cebo que estamos mordiendo», donde se promete abundancia infinita (productos gratis, ocio) a cambio de libertad y propiedad. Se cita la idea de «no tendrás nada y serás feliz». Un modelo de control tipo «Sauron». Una «tecnoligarquía» que promete un mundo feliz:
- Yuval Noah Harari (Historiador y Autor): Es uno de los más destacados en popularizar la idea de que la inteligencia artificial creará una «clase inútil» de seres humanos, no porque no tengan valor humano, sino porque económicamente no serán necesarios en un mundo donde la IA y los robots superen las capacidades humanas.
- Elon Musk (CEO de Tesla/SpaceX): Ha mencionado repetidamente que, en el futuro, gracias a la IA y los robots, el trabajo será «opcional» y que las máquinas proporcionarán todos los bienes y servicios. Plantea un escenario donde los humanos deben buscar un propósito en hobbies o pasiones, ya que el trabajo tradicional desaparecerá. Musk y otros, en una especie de tecnocomunismo, sugieren que una Renta Básica Universal será necesaria si las máquinas hacen todo el trabajo.
- Kurt Vonnegut (Autor): En su novela de 1952, Player Piano (La pianola), ya exploraba un mundo automatizado donde las máquinas lo hacen todo y las personas se quedan sin propósito laboral ni sentido de logro, lo que genera descontento social.
- Bill Gates (Fundador de Microsoft): Ha declarado que en la próxima década, la IA hará que los humanos ya no sean necesarios para «la mayoría de las cosas», llevando a un futuro donde la inteligencia y la mano de obra son comunes y no escasas.
Jesús también advierte en el Sermón de la Montaña sobre el peligro de centrar la vida en la seguridad material y el consumo («qué vais a comer» o «con qué os vais a vestir»). La promesa de la IA de proveer todo materialmente mientras se pierde el alma es el núcleo de la advertencia de Mateo 16.
Esto se alinea con la advertencia de Jesús sobre los días de Noé. La gente vivía despreocupada («comían y bebían») hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos ( Mateo 24). La «burbuja» que estalla repentinamente, o una posible conflagración internacionalizada con armamento tecnológicamente avanzado son signos recordatorio de la naturaleza inesperada del juicio o la crisis final.
La respuesta evangélica a este escenario de incertidumbre y control tecnológico es la vigilancia, el rechazo a la idolatría del poder humano (o artificial) y la inversión en la «roca» de la enseñanza divina en lugar de la «arena» de la especulación financiera.
«Estar atentos» significa no dejarse seducir por la promesa de una vida sin esfuerzo ni propósito. La comodidad tecnológica es el equivalente moderno al banquete previo al diluvio; adormece el verdadero sentido del hombre, la libertad y la necesidad de Dios.
Pero también mantener la paz y aplomo frente a los ataques cada vez más desesperados que viviremos contra los creyentes en Cristo, contra Dios.
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