Estando como están los juzgados, hay que pensarse mucho delegar la solución de una diferencia de parecer con mi expareja a lo que resuelva una sentencia.

El procedimiento judicial normalmente es muy lento y costoso.

No porque tengamos malos jueces, o el procedimiento en sí mismo este mal pensado, aunque algunos es cierto que lo están. Fundamentalmente por que el poder legislativo y ejecutivo no parece tener excesivo interés en una justicia rápida y bien dotada, con medios.

Por ello, antes de demandar, conviene sopesar mucho si realmente nos merece la pena demandar, o si podemos solventar el conflicto de otra manera más imaginativa o con otras palancas.

En esto de ver si nos merece la pena, hay personas que pueden ayudarnos a sopesarlo, y conviene preguntarles su punto de vista.

Esto me recuerda una historia que me contó mi amigo More, que viene al caso:

Javi, era gerente de un departamento comercial de una importante empresa de bebidas, un tío listo.

Comunicó a sus empleados mayores la oportunidad que les daba la empresa de prejubilarse, si tenían al menos 60 años cumplidos, cobrando el 80% del sueldo.

Pensó que iban a aceptar, pero su sorpresa fue cuando todos denegaron el ofrecimiento, diciéndole que ni de coña se iban a prejubilar por el 80% de su sueldo.

Bueno, pues tomo nota Javi, y dejó pasar una semana.

A la semana volvió a hablar con cada uno, y les fue preguntando:

«A partir de mañana, ¿vendrías a trabajar por el 20% de tu sueldo?»

Todos ya sabemos lo que le contestaron a esa pregunta.

Entonces Javi les dijo:

«Pues es exactamente lo que vas a hacer. Prejubilarte y no venir a trabajar por el 80% de tu sueldo es lo mismo que tener que venir por el 20%«.

Al día siguiente pidieron la prejubilación todos.

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