¿QUE HACEMOS CON NUESTRO ANIMAL DE COMPAÑÍA?

La Ley 17/2021, que entró en vigor el 5 de enero de 2022, introdujo importantes reformas en el Código Civil en relación a los animales de compañía. Antes considerados bienes materiales, ahora se reconocen como seres vivos dotados de sensibilidad (art. 333 bis del Código Civil).

En casos de separación o divorcio, la regulación depende de si la resolución es amistosa o contenciosa:

1.Mutuo acuerdo: Si las partes se separan o divorcian de mutuo acuerdo, el Convenio Regulador debe incluir el destino de las mascotas, siempre considerando el bienestar de la familia y del animal.

2.Contencioso: Si el divorcio requiere intervención judicial, será la autoridad judicial quien determine la custodia de la mascota. El artículo 94 bis del Código Civil establece que, si las partes no llegan a un acuerdo sobre las mascotas, el juez decidirá si la custodia es compartida o exclusiva a favor de uno de los cónyuges. Además, se debe establecer un régimen de visitas para el no custodio. El juez considerará el interés de la familia y el bienestar del animal, independientemente de quién sea el propietario.

Respecto de los gastos relacionados con el cuidado del animal, aunque el Código Civil no especifica cómo contribuir a ellos, es importante abordar esta cuestión en los acuerdos, tanto en casos de mutuo acuerdo como en vía contenciosa.

En cuanto al juez competente, en virtud de la Disposición Final de la Ley 30/1981, de 7 de julio «una vez creados los Juzgados de Familia, asumirán las funciones atribuidas por la presente Ley a los de Primera Instancia», y ello en relación con el Real Decreto 1322/1981, de 3 de Julio, creador de los Juzgados de Familia, que les atribuye el conocimiento de forma exclusiva de las actuaciones judiciales previstas en los Títulos IV y VII del Libro I del Código Civil, así como de aquellas otras cuestiones que en materia de Derecho de Familia les sean atribuidas por las Leyes, entre las que no se encuentran dirimir sobre la propiedad o guarda de artículo 333 bis del Código Civil, sin perjuicio de que en un procedimiento de nulidad, separación o divorcio, de común acuerdo, en convenio regulador, se incluya como contenido de este el destino de los animales de compañía ( art. 90 b bis del Código Civil), o que en procedimiento de la misma naturaleza contencioso, se decida por el Juez ( artículo 91 del Código Civil y 774.4 de la LEC).

En otra interpretación, ¿cuál sería el procedimiento?

Es lógica también la duda de si debe resolverse sobre el destino del animal de compañía de ser una ruptura de una pareja de hecho, y cabe entender que no es competente el juzgado especializado de familia, pues por muy dotado de sensibilidad que se considere al animal, no cabe asimilarle a un niño.

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