La contumacia y la persistencia en la resolución de conflictos son dos actitudes que, aunque pueden parecer similares, difieren significativamente en cómo afectan a la resolución de conflictos o problemas.
Contumacia es la obstinación o terquedad en mantener una postura o comportamiento, incluso frente a evidencias o argumentos que sugieren lo contrario. Esta actitud puede agravar conflictos y dificultar la búsqueda de soluciones efectivas.
Me contó mi amigo More una leyenda que viene al caso:
En una plaza de toros, Curro Romero, aquel mítico matador que en sus últimos años acumulaba más fiascos que faenas brillantes, volvió a decepcionar.
Y desde las gradas un hombre le gritó con furia: «¡Curro, la próxima vez te va a venir a ver torear tu puta madre, y yo!»
Pero, ¿cuántas veces más volvió ese hombre a verlo?
Seguramente, aunque se desgañitó ese día, probablemente volvió a la plaza a verle.
¿Por qué? Porque los humanos somos así.
Tropiezas una vez, y regresas por más. Dos, tres, cinco veces.
Eso es contumacia. Es la repetición del error, esa terquedad que a menudo nos lleva a insistir en lo mismo, aunque el resultado no cambie.
Lo vemos en muchos aspectos de nuestra vida: ese amigo que siempre promete mejorar, pero nunca lo hace; ese político al que decimos «nunca más», pero votamos de nuevo; o esos proyectos en los que nos embarcamos sin aprender de fracasos previos.
Equivocarse y aprender es bueno, ser contumaz es una pérdida de tiempo.
El problema no es tropezar, equivocarse o enfrentarse a algo que muy difícilmente podemos solucionar. El problema es no parar a reflexionar.
Persistencia es la capacidad de mantener el esfuerzo y la determinación hacia un objetivo a pesar de los obstáculos y dificultades.
La persistencia es positiva, ya que implica resiliencia y adaptabilidad.
Una persona persistente está dispuesta a aprender, cambiar de estrategia, introducir nuevas ideas, y superar desafíos, para alcanzar sus metas.
Analizar los errores es fundamental para aprender de ellos.
“Locura es hacer lo mismo una y otra vez,
esperando resultados diferentes.”
Einstein