🎯 La Suerte

Vivimos tiempos marcados por la inmediatez y el individualismo, donde muchos anhelan recompensas sin esfuerzo, frutos sin haber sembrado, y soluciones sin compromiso.

Una de las tragedias silenciosas de nuestro tiempo es el desaprovechamiento del bien más escaso y precioso: el tiempo.

Muchos desean recoger sin haber cultivado. Y es precisamente ahí donde germina la frustración, el desencanto y, a menudo, la sensación de injusticia.

La vida, sin embargo, tiene su propia lógica: primero se estudia el terreno, luego se siembra lo adecuado, se cuida con esmero, se espera con paciencia… y solo entonces se cosecha.

Desde fuera, a veces parece que todo es cuestión de suerte. Que hay personas tocadas por la fortuna, y otras que simplemente no la tienen. Pero si se observa con atención, se descubre la verdad: no es suerte.

Es fe en el camino correcto.
Es disciplina en los hábitos invisibles.
Es firmeza en las decisiones, incluso cuando no hay certezas.
Es resiliencia, la capacidad de levantarse una y otra vez, pese al cansancio, pese al dolor.
Es humildad para seguir aprendiendo, reconociendo que todo puede perfeccionarse.
Es determinación silenciosa, que avanza aunque el ruido del mundo te empuje a detenerte.

Es la voluntad de no dejar que el viejo “yo” —acomodado, reactivo, pasivo— tome el control.

Es la decisión de construir comunidad, de avanzar junto a otros peregrinos por el mismo Camino, con sentido, con propósito.

Aquello que muchos llaman suerte es, en realidad, carácter.
Es constancia.
Es sentido de propósito.

No se trata de transitar un Camino fácil, sino de caminarlo con dignidad, y de ser buen compañero para los demás.

Aunque vivamos en la era del “yo primero”, la vida nos enseña que nada vale si no es con los demás.
Que no hay pastel si antes no se ha amasado y horneado.
Y que sin pastel, no hay reparto.

Primero se siembra. Después se cosecha.

¿Quieres amor? Cultiva con atención tus relaciones.
¿Quieres un equipo motivado? Sé tú el primero en comprometerte.
¿Quieres resultados? Define tus metas con claridad y trabaja con pasión.

¿Quieres higos? Entonces cuida la higuera.
Y ya verás cómo, en su momento, te dará sombra y fruto.

Porque cuando eres solidario con los demás y respetuoso con el orden natural de las cosas, tu universo —la higuera, tu pareja, tu equipo, tu entorno— acaba respondiendo.

Y si no lo hace…

…quizás ha llegado el momento de arrancar la higuera y sembrar otro cultivo.

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